Friday, November 24, 2006

Estatal de teatro

La Escuela Estatal de Teatro de SLP
invita a la
presentación del libro

"Promoción cultural en San Luis Potosí. El legado de Rogelio Hernández Cruz"
Investigación y selección de Alexandro Roque, Emilia Cervantes

Con los comentarios de
Yolanda Legaspi Salinas y Gerardo Rivera (Kabuby).

Habrá rock, fotos, cuerdos, no tan cuerdos y recuerdos...

jueves 30 de noviembre
19:00 hrs.
Escuela Estatal de Teatro
Framboyanes 855-A
(casi esq. Av. México)
Col. Industrial Mexicana

Wednesday, November 22, 2006

El templo



En toda historia hay partes de leyenda y partes de verdad, partes de la visión del que escribe y parte de documentos muy antiguos que pueden ser consultados en archivos y otros centros de estudio.

La iglesia de Tlaxcala es la más antigua de la capital del estado. El historiador Joaquín Meade escribió que, “según la tradición”, en ella “está sepultado fray Diego de la Magdalena […], uno de los fundadores de San Luis Potosí, y sin duda, el que estableció la primera escuela”. Otro historiador, Francisco de la Maza, añadió que el pueblo de indios de Tlaxcala “tiene una muy buena iglesia de bóveda y un convento de religiosos franciscanos que lo administra”.

Y sí, el templo parroquial de hoy empezó como un convento de la Orden de San Francisco de Asís, al parecer en 1605. Era uno de los 23 con que contaban los franciscanos en el norte del país. De aquellos ayeres queda una parte del claustro, y en uno de los anexos del poniente, escribió el padre Rafael Montejano, se erigió la Escuela de Ciegos.

El 5 de octubre de 1827 Tlaxcalilla fue ascendida de pueblo a villa (categoría inmediata debajo de la de ciudad). En 1868 Tlaxcalilla dejó de ser villa y se transformó en barrio de la ciudad de San Luis Potosí, al tiempo que el convento franciscano se transformó en parroquia del nuevo barrio, a pesar de las protestas de las autoridades locales.

Su exterior ha cambiado mucho, y de su antigua vista sólo se conserva la figura de la Virgen rodeada por un par de columnas. Su interior fue decorado entre 1961 y 1962 por el pintor José Moreno.

Don Joaquín Meade es uno de los historiadores que más se extienden en la descripción del templo parroquial de Tlaxcala, porque otros se concentran más en los templos del centro de la ciudad.

Destaca que hay una Virgen de Guadalupe pintada por Joseph Pardo en 1716 y otras pinturas antiguas, como La huida a Egipto, la Adoración, la Presentación, la Anunciación y el Tránsito de la Virgen, que “parecen hechas por la misma mano, pero no se distingue firma alguna”. De su mirada rescatamos las siguientes palabras, tan de él.

"En la sacristía hay tres cuadros que representan las estaciones de la Cruz y probablemente sean de Antonio de Torres. También existe un lienzo que representa a San Casimiro rey de Polonia por Sánchez, un Descendimiento y la Crucifixión atribuidos a Baltazar de Echave. Hay también un cuadro más pequeño de la Santísima Trinidad, y otro grande, de la definición del Dogma de la Inmaculada. En el claustro hay uno de la circuncisión con numerosas figuras, otro mayor del mismo asunto y uno que representa a Jesús entre los Doctores. Hay un cuadro grande con una factura defectuosa, que tiene la particularidad de haber sido hecho en San Luis. La arquería mayor del convento ha sido tapada y el local ha sido convertido en escuela. En esculturas, existe un Santo Entierro interesante.

"Se celebra la fiesta titular en honor de la Asunción de la Santísima Virgen, el 15 de agosto con el paseo de la “Bateas floridas”, bailes indígenas, etc., antiguamente se acostumbraba una representación de la Pasión en Semana Santa".

A Meade también le parece interesante la Capilla ubicada en el crucero izquierdo, “que tiene la forma de una gran concha, como el camarín de la Virgen del Carmen”. Montejano escribió que “desde el claustro se puede ver la bonita cúpula de la iglesia cubierta con azulejo y el costillón a medio gajo”.

El mestizaje

Si desde que se fundaron las historias de los barrios de Santiago y Tlaxcala han estado fundidas, con el correr de los años esta mezcla se ha hecho más fuerte —incluso se ha dicho que el jardín de Tlaxcala, al otro lado del Eje Vial, queda ya en Santiago— y los ha fusionado en una ciudad y en una cultura. En un principio uno fue pueblo de guachichiles y tarascos, el otro de tlaxcaltecas, pero muchos españoles y mulatos tuvieron casa o negocios en los pueblos del norte de San Luis. En varios archivos parroquiales se menciona a españoles viviendo en Tlaxcala o a tlaxcaltecas avecindados en San Luis Minas del Potosí.

Durante la época colonial quines trabajaban para la minería no pagaban impuestos, y por eso San Luis tenía sus privilegios, aunque la Corona siempre estuvo lista para cobrar impuestos a quienes se dejaran (cualquier parecido con la actualidad es mera coincidencia).

En 1710 los pobladores de Tlaxcalilla trataron de defenderse del cobro de tributo. El historiador Alejandro Montoya escribió que sus habitantes alegaron un arreglo de sus antepasados, los primeros pobladores de San Luis, con el virrey Luis de Velazco, “quien les había otorgado hidalguía perpetua, librándolos del cargo de pagar tributo”. Ah, pero los cobradores del Virrey respondieron que existían dudas fundadas sobre su origen.

La objeción se fundamentó en "que era muy difícil reconocer quiénes eran los verdaderos descendientes de los primeros tlaxcaltecas, porque con el transcurso de los años había llegado mucha población de todas partes”.

Y de ahí en adelante Tlaxcala es considerada no como barrio de indios, sino de mestizos, y como tal participante en la sociedad que en el siglo XIX empezó a llamarse México.

Francisco de la Maza nos cuenta que en su "Teatro Americano, descripción general de los reinos y provincias de la Nueva España", José Antonio Villaseñor y Sánchez menciona de San Luis que en 1746 “compónese su vecindario de un mil seiscientas familias de españoles, mestizos, mulatos y de indios”, y que “un poco más distante, por la banda del norte, está el pueblo de Tlaxcalilla, con ciento siete familias de indios; su parroquia es el convento de San Francisco y sus religiosos administran la feligresía en idioma castellano y mexicano”. El pueblo de Santiago le queda tan cercano, añade, “que sólo los divide un río” (p. 67).

Al terminar el siglo XVIII, según los datos de Nereo Rodríguez Barragán, otro historiador con nombre de calle (al menos en San Luis Potosí), la ciudad de San Luis Potosí tenía 11 mil 12 habitantes, de los que el barrio de Tlaxcala tenía 2 mil 230. En todo el estado había ya 36 mil 426 habitantes y comprendía una ciudad, 11 pueblos, cinco parroquias, 11 haciendas, 22 ranchos dependientes, 31 independientes, cuatro estancias, cinco conventos de religiosos, un colegio para mujeres y un hospital.

La triste historia de Pascualillo

Como población extramuros de San Luis, Tlaxcalilla tenía distancia y cercanía con el asentamiento de los poderes virreinales en la zona. Todo podía pasar en el largo trayecto de San Luis al pueblo de indios, y por eso murió un jovencito llamado Pascualillo.

En enero de 1599 un comerciante de San Luis mandó a Tlaxcalilla a un esclavo suyo para que comprara una fanega de sal. A Pascual todos le decían Pascualillo por ser un adolescente de máximo catorce años. El mulatito salió en su mula con quince pesos, pero ya no regresó en todo el día.

Al día siguiente salieron a buscarlo. En Tlaxcalilla alguien les dijo a sus buscadores que habían visto a Pascualillo con un indio llamado Juan Miguel, quien vivía con otro indio llamado Lucas Ambrosio. Éste —que “casualmente” tenía una tela igual a la que usaba como silla en su mula el desaparecido Pascualillo— al ser interrogado, se puso agresivo (“al brinco”, pues) y sacó a los españoles de su casa.

Dos días después el mercader “dueño” de Pascualillo supo que Juan Miguel estaba preso.

Tras diversas circunstancias, y con los testimonios de varios franciscanos (como consta en el juicio cuyos documentos publicó El Colegio de San Luis), el indio terminó confesando que había matado al negrito, aunque no se pudo averiguar dónde había enterrado el cuerpo.

A nueve días del asesinato se condenó a Juan Miguel y a Lucas Ambrosio a prisión. El acucioso historiador Eugene B. Sego se pregunta si esta rapidez fue por lo claro del caso o si fue sólo porque eran indios.

La historia de la bruja de Tlaxcala

La historia ni siquiera registra su nombre. Como no fue bautizada simplemente se le llamó la bruja guachichil.

Era una anciana, una de la últimas orgullosamente guachichiles. Acusada de hechicería y de llamar a los indios a levantarse en armas, fue juzgada y ahorcada en el entonces pueblo de Tlaxcala allá por 1599, siete años después de que se fundó la ciudad de San Luis Potosí.

Resulta que un domingo, el 18 de julio para ser exactos, ni guachichiles ni tlaxcaltecas fueron a misa. Hábil oradora, la bruja los convenció de ir a la iglesia pero no para oír al sacerdote, sino para destruir las imágenes y los adornos. Luego, les dijo, deberían ir a San Luis a matar a los invasores españoles, prometiendo vida eterna a los que lo hicieran. Le creyeron por su fama de resucitar a los muertos y transformarse y transformar a sus enemigos en coyote o venado.

No le duró el gusto. Aunque atemorizó a los españoles de San Luis, el justicia mayor, algo así como procurador de justicia, don Gabriel Ortiz Fuenmayor, viajó a Tlaxcala inmediatamente, se abrió paso entre los asombrados indios y de los cabellos se llevó presa a la bruja.

El abogado defensor basó su discurso en que la anciana estaba borracha, pero hasta el esposo de la mujer comentó que se transformaba en nahual, por lo que el temor de los españoles pudo más y ese mismo día la ahorcaron en el camino entre San Luis y Tlaxcala.

Cuentan que se transformaba en coyote para agenciarse comida, y se han gestado mil leyendas alrededor de este personaje real, como consta en las actas del juicio.

Monday, November 13, 2006

Los otros barrios: San Sebastian (1)

"Hizo el día 28 la del barrio de San Sebastián en la Iglesia y convento de San Agustín, donde fue recibido por el prior fray Miguel Pisano, el predicador fray Jerónimo de Padilla, Antonio Martín, alcalde, y los ministros y oficiales de dicho barrio. Después de la misa y rezo de la doctrina, se hizo la cuenta conforme a la tabla y padrón, de que resulto haber cincuenta y nueve familias, que son marido y mujer, veinte solteros y diecisiete solteras. De allí pasó al barrio, que como nuevo halló formado de diferentes naciones; la iglesia limpia y aseada; la sacristía con sus ornamentos y lo demás necesario para el culto divino; y las calles y casas en buena disposición y forma".

Historia de San Luis Potosí
Primo Feliciano Velázquez, Tomo II, p. 37

Thursday, November 02, 2006

De don Joaquin Meade

Hay una virgen de Guadalupe pintada por Joseph pardo, 1716, y una crucifixión a la que no se le distingue la firma. El convento se estableció en 1606. Es interesante la Capilla en el crucero izquierdo, que tiene la forma de una gran concha, como el camarín de la Virgen del Carmen. En la antesacristía hay las siguientes pinturas antiguas: la huida a Egipto de la Sagrada Familia, la Adoración, la Presentación; y en la sacristía, la Anunciación y el Tránsito de la Virgen. Estas cinco pinturas, con dos del claustro, parecen hechas por la misma mano, pero no se distingue firma alguna; sin embargo, es probable que sean del siglo XVIII. En la sacristía hay tres cuadros que representan las estaciones de la Cruz y probablemente sean de Antonio de Torres. También existe un lienzo que representa a San Casimiro rey de Polonia por Sánchez, un Descendimiento y la Crucifixión atribuidos a baltazar de Echave. Hay también un cuadro más pequeño de la Santísima Trinidad, y otro grande, de la definición del Dogma de la Inmaculada. En el claustro hay uno de la cincuncisión con numerosas figuras, otro mayor del mismo asunto y uno que representa a Jesús entre los Doctores. Hay un cuadro grande con una factura defectuosa, que tiene la particularidad de haber sido hecho en san Luis. La arquería mayor del convento ha sido tapada y el local ha sido convertido en escuela. En esculturas, existe un santo Entierro interesante. Se celebra la fiesta titular en honor de la Asunción de la Santísima Virgen, el 15 de agosto con el paseo de las “Bateas floridas”, bailes indígenas, etc., antiguamente se acostumbraba una representación de la Pasión en Semana Santa.

Meade, p. 42.

Personajes

Hay muchos personajes de varias edades, pero pienso sobre todo en los ancianos y adultos mayores, que podrían ahondar en cada detalle de la vida y de la historia del lugar, pues de aquí han surgido muchas familias de artistas, artesanos y hasta políticos, aunque muchos finjan no acordarse del lugar donde les cortaron el ombligo. Este cuadernito es una invitación a que no dejemos morir la tradición, las leyendas, el amor por nuestro entorno. Es un llamado a las autoridades de todo tipo a que volteen a los lugares donde la vida parece haberse detenido, pero que no por eso deben ser olvidados.
Tlaxcala necesita reconstruir y documentar su vida, pero eso se logrará si todos aportamos lo que podemos, en nuestro campo de trabajo, en nuestros recuerdos, en nuestros sueños.